Consenso internacional histórico consagra la marroquinidad del Sáhara… El mundo se une en torno a la solución realista bajo soberanía marroquí
Consenso internacional histórico consagra la marroquinidad del Sáhara… El mundo se une en torno a la solución realista bajo soberanía marroquí

ALDAR/ Iman Alaoui
La cuestión del Sáhara marroquí vive una transformación sin precedentes en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU, tras haber obtenido el nuevo borrador estadounidense —conocido como “el borrador azul”— un respaldo casi unánime de todos los miembros del Consejo, incluidas Rusia y China. Este inusual consenso ha sido calificado como un punto de inflexión decisivo en la trayectoria del conflicto artificial en torno al Sáhara. La coincidencia internacional, que se produce a escasas horas de la votación oficial de la resolución de 2025, refleja un cambio profundo en la percepción mundial de la propuesta marroquí, y confirma que la iniciativa de autonomía bajo soberanía marroquí se ha consolidado como el único marco aceptado para una solución definitiva del conflicto.
Fuentes diplomáticas de alto nivel en Nueva York confirmaron que las discusiones previas a la adopción del borrador se desarrollaron en un clima de armonía sin precedentes, sin que se registraran objeciones por parte de las grandes potencias. Esto ha sido interpretado como un reconocimiento explícito por parte de la comunidad internacional de que la etapa política del conflicto ha llegado a su fin, y que el reto actual consiste en consolidar la solución realista propuesta por Marruecos desde 2007. La resolución prevista reafirma una vez más que la iniciativa de autonomía representa la única opción seria y creíble capaz de garantizar la estabilidad y el desarrollo en la región, y elogia el papel destacado de Marruecos en apoyo a los esfuerzos de la ONU para alcanzar una solución duradera.
El texto también propone prorrogar el mandato de la misión de la ONU “MINURSO” hasta enero de 2026, en una medida que busca reforzar el proceso político y otorgar tiempo suficiente al enviado especial Staffan de Mistura para continuar sus consultas regionales. Diplomáticos occidentales consideran que esta extensión relativamente larga refleja la voluntad del Consejo de Seguridad de asegurar la continuidad del proceso dentro de un marco estable y claro, basado en el realismo y el compromiso.
Por el contrario, Argelia y el Frente Polisario se encuentran totalmente aislados dentro del Consejo de Seguridad, tras fracasar en su intento de convencer a alguna potencia influyente de respaldar su tesis separatista. Incluso aquellos países que en el pasado mostraban cierta reserva frente a la iniciativa marroquí han adoptado hoy una postura más clara, considerando la autonomía bajo soberanía marroquí como una solución racional y conforme al derecho internacional y a las resoluciones de la ONU. Este aislamiento se refleja también en el nuevo lenguaje de las Naciones Unidas, que ha abandonado expresiones anacrónicas como “referéndum” o “autodeterminación” en favor de un discurso político moderno centrado en la “solución realista y consensuada”.
El cambio que se percibe en los pasillos de la ONU no se limita a lo diplomático: también evidencia una toma de conciencia creciente de que la estabilidad del norte de África y del Sahel depende de consolidar la soberanía marroquí sobre el Sáhara e integrarlo plenamente en el desarrollo nacional. Gracias a sus grandes inversiones en infraestructura y en las provincias del sur, Marruecos ha logrado transformar la región en un espacio de crecimiento y prosperidad, mientras las tesis separatistas permanecen atrapadas en consignas caducas.
Así, el expediente del Sáhara marroquí entra en una nueva etapa de su historia política y diplomática. Ya no se trata de discutir “quién posee la legitimidad”, sino de “cómo consolidar la realidad”. Hoy, el mundo entero coincide en que la soberanía marroquí sobre sus provincias del sur es un hecho irreversible, y que la iniciativa marroquí ya no es solo una propuesta negociadora, sino el pilar fundamental de la aproximación de la comunidad internacional a una causa cuyo desenlace justo y definitivo parece cada vez más próximo.




