El Hach en Marruecos: entre cifras oficiales y el caos de los “visados de cortesía” — ¿dónde está el papel del Ministerio de Habices?

ALDAR/ Iman Alaoui
Mientras el ministro de Habices y Asuntos Islámicos, Ahmed Toufiq, anunció ante la Cámara de Representantes que cerca de 34.000 peregrinos marroquíes realizarán el Hach durante la temporada 1447 de la Hégira —de los cuales más de 22.000 lo harán en el marco de la organización oficial—, surgen crecientes interrogantes sobre una realidad paralela marcada por la opacidad y la falta de control: el mercado de los llamados “visados de cortesía”.
Estas cifras oficiales, aunque relevantes, solo reflejan una parte del panorama. Fuera de los circuitos regulados, circulan informaciones que apuntan a que los precios de estos visados han alcanzado niveles cercanos a los 200.000 dirhams, lo que plantea serias dudas sobre el respeto de la legalidad y el papel del ministerio en la supervisión de este sector sensible.
Concebidos inicialmente como una excepción limitada, los “visados de cortesía” parecen haberse convertido —según diversas fuentes— en un producto comercializado al margen de cualquier marco jurídico claro. Esta deriva contradice las normas que regulan la organización del Hach y socava el principio de igualdad de oportunidades entre los ciudadanos que desean cumplir con este pilar del islam.
La crítica no se limita a la existencia de estas prácticas, sino que se extiende a la aparente ausencia de una respuesta firme y transparente por parte del ministerio. ¿Cómo se explica la persistencia de este fenómeno sin medidas disuasorias claras? ¿Por qué no se han abierto investigaciones ni se han ofrecido explicaciones públicas sobre los actores implicados?
Permitir que esta situación continúe sin un control riguroso abre la puerta a la especulación y a la explotación, al tiempo que debilita la confianza de los ciudadanos en el sistema de organización del Hach. También alimenta un clima de frustración social, especialmente en un contexto de aumento de los costes y de dificultad de acceso a los cupos oficiales.
Ante estos desafíos, resulta imprescindible que el Ministerio de Habices asuma plenamente sus responsabilidades, reforzando los mecanismos de control, aclarando el marco legal de los “visados de cortesía” y adoptando medidas firmes contra quienes participan en su comercialización. El Hach no es un mercado de lucro, sino un acto de fe que debe preservarse de toda forma de explotación.




