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Testimonios desde Kidal revelan la implicación de elementos del Polisario y de Argelia en el apoyo a grupos terroristas y separatistas armados en el norte de Malí

ALDAR/ Iman Alaoui

El periodista maliense Sidi El Mehdi Ag Albaka, director regional de la estación de Radio y Televisión Nacional de Malí en la ciudad de Kidal, reveló informaciones que calificó de “sumamente graves” sobre los ataques registrados en la ciudad el pasado 25 de abril de 2026, asegurando que combatientes extranjeros procedentes de varios países y regiones participaron junto a los grupos terroristas y separatistas activos en el norte de Malí.

El comunicador maliense, originario de Kidal y testigo directo de los acontecimientos antes de ser secuestrado durante el control parcial de la ciudad por parte de los grupos armados, afirmó que lo ocurrido “superó las fronteras de Kidal”, considerando que los ataques forman parte de un plan más amplio destinado a desestabilizar el país y sumirlo en una espiral de caos y división.

Ag Albaka explicó que, durante su cautiverio, obtuvo información relacionada con la movilización de cerca de 12.000 combatientes, entre ellos elementos procedentes de Chad y Sudán, además de miembros vinculados al Frente Polisario y otros provenientes de Argelia, para apoyar a los movimientos separatistas y a grupos asociados con la organización terrorista Al Qaeda en el norte de Malí.

El responsable de medios expresó además su sorpresa por la forma en que algunos medios internacionales han tratado lo sucedido en Kidal, subrayando que las Fuerzas Armadas malienses y los servicios de seguridad continúan controlando varios barrios y puntos estratégicos pese a los recientes acontecimientos. También insistió en que los grupos armados actuaban bajo una coordinación de gran alcance cuyo objetivo no era únicamente tomar el control de la ciudad, sino también impedir la llegada de refuerzos militares y desestabilizar las instituciones de seguridad y defensa del Estado.

Al relatar los detalles de las primeras horas del ataque, Ag Albaka señaló que los habitantes de Kidal despertaron en la madrugada del 25 de abril con sonidos de enfrentamientos y disparos, antes de que los grupos armados se desplegaran dentro de los barrios residenciales. Añadió que las autoridades administrativas se retiraron hacia la base militar, mientras numerosos civiles quedaron atrapados dentro de la ciudad.

Asimismo, aseguró que hombres armados irrumpieron en su domicilio alrededor de las cuatro de la tarde y lo arrestaron frente a su familia, para posteriormente trasladarlo a un lugar abandonado dentro de la ciudad, donde fue sometido a interrogatorios e intimidación psicológica. Según su relato, uno de los combatientes le dijo al llegar: “Bebe agua… puede que sea la última vez que bebas”.

El periodista maliense indicó que mediaciones locales lideradas por personalidades sociales contribuyeron posteriormente a su liberación, antes de lograr abandonar la ciudad a través de una larga ruta hacia Níger. También elogió la acogida de las autoridades nigerinas y las facilidades brindadas para que pudiera llegar posteriormente a la capital, Bamako.

Ag Albaka consideró que los recientes ataques no pueden reducirse a una operación militar aislada, sino que representan parte de un proyecto más amplio destinado a arrastrar a Malí hacia una espiral de caos e inestabilidad mediante ataques contra el ejército y la exacerbación de las divisiones dentro de la sociedad maliense, integrada por tuaregs, árabes, peuls, dogones, songhais y otros componentes.

También habló de informaciones que, según afirmó, obtuvo durante su cautiverio sobre movimientos y contactos con actores externos que buscan alimentar las tensiones internas y destruir la convivencia entre los distintos componentes de la sociedad maliense. Según su versión, el objetivo final sería “sumir a Malí en el caos y la división interna”.

En el plano político, el director regional de la Radio y Televisión Nacional de Malí consideró que ciertas potencias internacionales aún no han asimilado las transformaciones políticas que vive el país, especialmente en lo relativo a su reposicionamiento regional e internacional, criticando lo que describió como una “campaña mediática” contra Malí.

También arremetió contra la política francesa, afirmando que “Francia todavía no ha aceptado su fracaso en Malí”, y subrayó que la solución a la crisis maliense “debe ser exclusivamente maliense”. Asimismo, indicó que el apego de algunas partes al llamado Acuerdo de Argel refleja, desde su punto de vista, una voluntad de prolongar la crisis en lugar de alcanzar una solución definitiva.

Al concluir su testimonio, Ag Albaka llamó al pueblo maliense a no dejarse arrastrar por discursos de odio y división, insistiendo en que el terrorismo “no representa a una etnia, un color o un componente específico”, sino que constituye una amenaza que afecta a todos los malienses sin excepción.

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