Bouchiba: Ibn Battuta y Confucio coinciden en considerar la ética y el conocimiento como pilares de las civilizaciones

ALDAR/
Durante su intervención en la conferencia científica celebrada el jueves 5 de noviembre de 2026 en el Instituto Confucio de la Universidad Mohammed V de Rabat, bajo el lema «Diálogo entre las civilizaciones marroquí y china: Ibn Battuta y Wang Dayuan, las dos estrellas de la Ruta de la Seda y mensajeros de la civilización», Nasser Bouchiba, presidente de la Asociación de Cooperación Afrochina para el Desarrollo, investigador especializado en estudios chinos y miembro de la Asociación Mundial Confuciana, abordó las convergencias intelectuales y civilizatorias entre la experiencia del viajero marroquí Ibn Battuta y el pensamiento del filósofo chino Confucio.
Bouchiba señaló que Confucio vivió en una época marcada por turbulencias políticas y morales, cuando China atravesaba una etapa de división. Esta situación le llevó a considerar que el deterioro de los valores éticos podía representar un peligro incluso mayor que el propio derrumbe del poder político.
Desde esta perspectiva, el filósofo chino se centró en conceptos fundamentales, entre ellos «Ren», que hace referencia a la humanidad y la compasión, y «Li», vinculado al orden moral y al comportamiento disciplinado, partiendo de la convicción de que la reforma del Estado comienza con la transformación del individuo.
Por su parte, Bouchiba destacó que los viajes de Ibn Battuta, aunque no fueron concebidos desde una perspectiva filosófica o política directa, también reflejan su interés por cuestiones relacionadas con el orden, la estabilidad y la justicia en las sociedades que visitó.
En este sentido, evocó la descripción que el viajero marroquí hizo de China, que no se limitó a destacar su riqueza y prosperidad, sino que también abordó aspectos como la seguridad, la confianza en las transacciones comerciales y la organización administrativa. Estos elementos reflejan, según el ponente, la relación entre la fortaleza de las civilizaciones y su capacidad para alcanzar la armonía y el equilibrio social.
A través de estas dos figuras históricas, Bouchiba puso de relieve que uno de los principales puntos de convergencia entre ambas experiencias reside en la importancia que conceden a la ética como pilar fundamental de la estabilidad de las sociedades.




