Bouchiba: Ibn Battuta, embajador de la civilización marroquí, y Confucio, referente intelectual de Asia Oriental

ALDAR/
En el marco de su análisis de los puntos de convergencia entre ambas experiencias, Nasser Bouchiba abordó la dimensión civilizatoria y humana de la influencia de Ibn Battuta y Confucio, considerando que ambos trascendieron las fronteras de sus países de origen y dejaron huella en distintas sociedades y culturas. Así lo señaló durante su intervención en el seminario organizado por el Instituto Confucio de la Universidad Mohammed V de Rabat, el jueves 5 de noviembre de 2026, bajo el título: «Diálogo entre las civilizaciones marroquí y china: Ibn Battuta y Wang Dayuan, dos estrellas de la Ruta de la Seda y mensajeros de la civilización».
Bouchiba, especialista en estudios chinos y miembro de la Asociación Mundial del Confucianismo, explicó que la influencia de Confucio no quedó limitada a China ni a su papel como maestro y filósofo, sino que su pensamiento se convirtió en un referente civilizatorio e intelectual en varios países de Asia Oriental, entre ellos Corea y Japón. En este sentido, señaló que la Asociación Mundial del Confucianismo, de la que forma parte, reúne a destacadas personalidades de distintas nacionalidades, incluidas figuras chinas y japonesas, lo que refleja el alcance internacional del pensamiento confuciano.
Por su parte, el ponente describió a Ibn Battuta como un embajador cultural no oficial de Marruecos, por el papel que desempeñó en la difusión de la cultura marroquí, la transmisión de testimonios sobre las sociedades y civilizaciones que visitó y la creación de puentes de conocimiento entre ellas. Consideró que esta labor puede continuar hoy a través de los estudiantes marroquíes que cursan sus estudios en China, dando a conocer su cultura y civilización y contribuyendo a reforzar el entendimiento mutuo entre ambos pueblos.
Asimismo, añadió que el principal punto en común entre ambas figuras radica en su contribución a fomentar el entendimiento entre los pueblos: Confucio a través de su pensamiento ético, e Ibn Battuta mediante la experiencia directa y la observación de las civilizaciones que caracterizaron sus viajes.
Entre los demás puntos de convergencia señalados por Bouchiba figura la superación de las formas tradicionales de pertenencia cultural y social. Explicó que Confucio redefinió el concepto de «Junzi», que alude a una persona noble o virtuosa, al vincular la nobleza moral con la capacidad y la conducta, en lugar de asociarla al linaje o al origen familiar. También defendió el principio de garantizar el acceso a la educación para todos, sin discriminación por motivos de procedencia social.
En la misma línea, consideró que la trayectoria de Ibn Battuta constituye un ejemplo de movilidad del conocimiento. De ser un joven marroquí que emprendió un viaje en busca de conocimiento y descubrimiento, sin una trayectoria académica especialmente destacada ni un oficio concreto, pasó a convertirse en una figura de proyección mundial gracias a los conocimientos y experiencias acumulados durante sus viajes y sus encuentros con diversas culturas y sociedades.
Bouchiba concluyó que la comparación entre Ibn Battuta y Confucio no se basa en una influencia directa de uno sobre el otro, sino que refleja cierta armonía entre dos modelos de conocimiento que conceden a la experiencia un papel fundamental en la comprensión del ser humano y de la sociedad, y que destacan la importancia de abrirse a los demás.
Por último, subrayó que recuperar el legado de ambas figuras reviste especial importancia en un contexto mundial marcado por crisis de identidad y tensiones entre civilizaciones. A su juicio, las experiencias de Ibn Battuta y Confucio ofrecen una base para reflexionar sobre un modelo de relaciones humanas basado en el aprendizaje, la interacción, el respeto y la búsqueda de puntos en común entre los pueblos.




