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Rusia–Irán–Argelia: acuerdos secretos de armamento y un nuevo triángulo militar que preocupa a Occidente

Por Meryem Hafiani – ALDAR
Nuevas filtraciones publicadas por sitios de oposición rusos revelan la formación de una alianza militar creciente entre Rusia, Irán y Argelia, una dinámica que genera profunda preocupación en las capitales occidentales por sus posibles repercusiones en el equilibrio de poder desde el Medio Oriente hasta el norte de África.

Según la revista italiana Panorama, documentos confidenciales del gigante ruso de defensa Rostec — obtenidos por el portal opositor The Insider a través del grupo de hackers Black Mirror — revelan acuerdos secretos de armamento que incluyen la venta de aviones de combate y sistemas electrónicos avanzados a Irán y Argelia, por un valor total de cientos de millones de dólares.
Las filtraciones, que contienen más de 300 documentos clasificados, detallan aspectos financieros y técnicos de las exportaciones de armas rusas a países sometidos a sanciones occidentales. Tras su análisis por el portal especializado Army Recognition, se identificó el código de cliente 364 como correspondiente a Irán, que habría firmado un contrato con Moscú para adquirir 48 cazas Sukhoi-35, equipados con sofisticados sistemas de guerra electrónica, por un valor aproximado de 635 millones de dólares. Las entregas estarían previstas para 2028, con un pago inicial del 15 %.
Otro código, 012, fue vinculado a Argelia, y hace referencia a dos contratos distintos:
•El primero, valorado en 176 millones de dólares, se refiere al suministro de sistemas de guerra electrónica para los aviones Sukhoi-34.
•El segundo, de 239 millones de dólares, contempla la compra completa de sistemas de aviónica para los Sukhoi-57, cazas de quinta generación considerados entre los más avanzados de la industria rusa.
Aunque ni Moscú ni los países implicados han confirmado oficialmente estas transacciones, la información coincide con la estrategia rusa de ampliar sus exportaciones militares hacia aliados no occidentales y reforzar la cooperación defensiva con Estados que comparten su oposición a las sanciones impuestas por Occidente.
En 2023, Irán anunció oficialmente un acuerdo con Rusia para la compra de los Sukhoi-35, calificándolos como “técnicamente compatibles con las necesidades de sus fuerzas aéreas”. Este acuerdo se enmarca en un intercambio de intereses: Teherán ha suministrado a Moscú cientos de drones de ataque Shahed-136, utilizados en la guerra de Ucrania, a cambio de tecnología avanzada y apoyo militar directo por parte de Rusia.
En cuanto a Argelia, los datos apuntan a su voluntad de consolidar su dominio aéreo en el norte de África. La adquisición de los Sukhoi-57 la convertiría en el primer país africano en disponer de cazas de quinta generación, reforzando así su ventaja militar frente a Marruecos, su rival histórico. Este avance preocupa a Rabat, que lo percibe como una amenaza directa al equilibrio regional de disuasión, especialmente en el contexto del conflicto abierto sobre el Sáhara marroquí.
Fuentes occidentales señalan que Marruecos estudia, como respuesta, la posibilidad de adquirir cazas estadounidenses F-35 en el marco de un acuerdo estratégico con Washington, con el objetivo de contrarrestar la ventaja aérea argelina. No obstante, el acuerdo aún no ha sido anunciado oficialmente.
Desde una perspectiva más amplia, Panorama considera que el triángulo Rusia–Irán–Argelia representa mucho más que una cooperación puntual: se trataría de una alianza estratégica emergente, basada en el intercambio de tecnología y defensa, con el propósito de eludir el régimen de sanciones occidentales y crear un nuevo eje geopolítico alternativo al orden de seguridad liderado por Estados Unidos y la OTAN.
Esta tendencia genera gran preocupación en Occidente, que la interpreta como un intento de Moscú por expandir su influencia militar y económica más allá de Europa, especialmente en la región del Mediterráneo y en África, en un momento en que Washington y Bruselas buscan contener la expansión rusa y evitar la formación de un bloque de países “no alineados” que podría debilitar la eficacia de las sanciones.
En Israel, los círculos de seguridad han expresado su temor de que la adquisición iraní de cazas modernos pueda cambiar las reglas del juego en el Medio Oriente, ya que estos aviones tendrían un radio de acción operativo que se extendería hasta el Mediterráneo oriental.
En definitiva, el informe italiano subraya que este “nuevo triángulo militar” entre Moscú, Teherán y Argel podría no ser una cooperación pasajera, sino el núcleo de una alianza estratégica a largo plazo, capaz de redefinir los equilibrios de poder en el Medio Oriente y el norte de África, y de plantear a Occidente un nuevo desafío geopolítico en la era posterior a Ucrania.

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