Desde hace 25 años, bajo el impulso de Su Majestad el Rey Mohammed VI, el Reino de Marruecos ha emprendido “una marcha irreversible” hacia la igualdad entre mujeres y hombres, con reformas constitucionales, legislativas e institucionales, subrayó, este miércoles en París, el ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, el Sr. Nasser Bourita.

El ministro recordó la adhesión del Reino al Grupo de Política Exterior Feminista (FFP+), señalando que, al unirse a este grupo, Marruecos “se suma a una ambición: la de actuar en concertación con países que comparten estos mismos valores y los convierten en un eje asumido de sus diplomacias”.
“Nuestra serenidad se debe a la decisión de Su Majestad el Rey Mohammed VI de convertir los derechos de las mujeres y la igualdad en prioridades de Su Reinado”, indicó el ministro.
Además, subrayó que la transformación del Reino -en primer lugar, interna- “ha encontrado naturalmente su prolongación en nuestra acción exterior”, señalando que Marruecos ha situado la igualdad en el centro de su diplomacia.
“Nuestra diplomacia feminista es, ante todo, una diplomacia al servicio de la paz”, afirmó el Sr. Bourita, recordando que, en marzo de 2022, Marruecos adoptó su primer Plan de Acción Nacional para la aplicación de la resolución 1325 del Consejo de Seguridad sobre las mujeres, la paz y la seguridad.
“Acabamos de prorrogarlo hasta 2026, con el fin de consolidar sus logros y situar aún más a las mujeres en el centro de los esfuerzos de prevención, mediación y reconstrucción”, añadió.
El ministro también recordó que Marruecos es el noveno contribuyente mundial a las operaciones de mantenimiento de la paz, precisando que “de los 3400 cascos azules que tenemos desplegados, 120 son mujeres. Y seguiremos reforzando su presencia en nuestros contingentes y nuestros estados mayores”.
En este sentido, el Sr. Bourita indicó que, más allá del mantenimiento de la paz, el Reino también actúa de forma proactiva para su consolidación.
“Formamos a mediadoras, mujeres sobre el terreno que encarnan una diplomacia de proximidad. Desactivan las tensiones dentro de las comunidades, restauran la confianza y recrean vínculos. Empoderarlas es dar a la paz un rostro humano”, señaló.
En la misma línea, “formamos observadores electorales, en colaboración con la Unión Africana”, señaló el ministro, añadiendo que entre 2022 y 2025 Marruecos ha formado a varios observadores africanos, entre ellos 175 observadoras, de un total de 300 candidatos seleccionados.
La diplomacia feminista del Reino, subrayó, también se expresa en la esfera religiosa, “palanca esencial de estabilidad y paz”, y explicó que “las Murchidat -estas mujeres predicadoras formadas en Marruecos – son hoy en día poderosos vectores de prevención del extremismo violento”.
“Nuestro compromiso se refleja, además, en nuestra política migratoria. Las mujeres representan casi la mitad de los inmigrantes regulares en Marruecos, y nuestras dos campañas de regularización, en 2014 y 2017, les han ofrecido protección y dignidad. Esta es otra faceta de esta diplomacia feminista: la que rechaza la exclusión”, afirmó el ministro.
Recordó que, en abril, Marruecos presentó en el Consejo de Derechos Humanos de Ginebra una resolución histórica sobre “Las mujeres, la diplomacia y los derechos humanos”, señalando que este texto refuerza la institución del “Día Internacional de las Mujeres en la Diplomacia”, inscribe en la agenda internacional la cuestión de la infrarrepresentación de las mujeres en la diplomacia y exhorta a los Estados a garantizarles un acceso igualitario a las funciones diplomáticas y a prevenir cualquier forma de discriminación.
“Nuestra diplomacia feminista se expresa, por fin, en el plano bilateral. Este enfoque se traduce concretamente en nuestro diálogo con Francia -donde la igualdad es un eje de la asociación excepcional- pero también con España, a través de nuestras consultas políticas periódicas”, indicó, subrayando que también se expresa “en nuestra cooperación con Japón, por ejemplo (en torno a la agenda Mujeres, Paz y Seguridad), y se extiende a nuestros intercambios con los países de América Latina, y tenemos la intención de continuar por este camino”.
En todos los ámbitos, “la inclusión de las mujeres es un factor de eficacia colectiva”, afirmó el ministro. En primer lugar, en la paz: la participación de las mujeres en los procesos de negociación aumenta en un 20 % la probabilidad de que un acuerdo se mantenga durante al menos dos años, y en un 35 % la de que perdure quince años, precisó.
En la economía, “la inclusión activa de las mujeres en el trabajo, el emprendimiento y la gobernanza no es solo una cuestión de igualdad, sino que es un motor de crecimiento y rendimiento. Según el Banco Mundial, cerrar la brecha de género podría aumentar el PIB mundial en más de un 20 %”, explicó el Sr. Bourita.
En materia de seguridad, lo mismo ocurre: “Los estudios demuestran una correlación inversa entre la igualdad de género y la radicalización; cuanto más igualitaria es una sociedad, menos expuesta está a las derivas extremistas”, añadió.
“Por último, en lo que respecta al cambio climático, la evidencia es igualmente clara: aunque las mujeres son las primeras víctimas, invertir en la igualdad de género podría reducir hasta un 15 % las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero para 2050”, señaló el ministro.
“Dado que una diplomacia feminista no puede desplegarse hacia el exterior sin coherencia interna, hemos tomado la decisión, en nuestro propio aparato diplomático, de abrir los caminos que ciertos prejuicios o sesgos habían obstruido”, subrayó el Sr. Bourita.
“Lo hacemos mediante una diplomacia basada en el mérito, en la que la competencia se conjuga tanto en femenino como en masculino”, indicó.
“En la sede central, el 43 % del personal del ministerio son mujeres, y el 47 % de los puestos de responsabilidad central les corresponden. En el extranjero, un tercio de nuestros puestos diplomáticos y consulares están dirigidos por mujeres (45 de 155, es decir, el 29 %, de los cuales 21 embajadas de 95 y 24 consulados de 60). Entre 2004 y 2024, han pasado del 3 % de cónsules generales al 40 %, y a menudo se encuentran entre las mejores. Y del 4 % en toda la red diplomática, hoy en día son el 21 % de las embajadoras, al frente de algunas de las embajadas más estratégicas”, precisó.
Y continuó: “Hasta entonces, no se trata de reparar por favor ni de equilibrar por cifras, sino de hacer justicia por exigencia, la misma para todos, adaptada a cada uno, y las mujeres nunca han desmerecido”.
“Aunque su concepto nació en el Norte, la diplomacia feminista no es propiedad exclusiva de este. Como suele ocurrir en el multilateralismo, la apropiación conjunta es la clave de la universalidad”, observó el ministro, añadiendo que esta diplomacia gana al arraigarse en la pluralidad de experiencias y trayectorias.
Según el Sr. Bourita, la fuerza del FFP+ dependerá de su capacidad para escuchar e integrar, para expandirse sin diluirse, para unir sin uniformizar. “En segundo lugar, la fuerza de la red no reside solo en la nobleza de sus principios, sino en su capacidad para traducirlos en acciones concretas y seguirlos mediante mecanismos eficaces de evaluación y rendición de cuentas. Para que la diplomacia feminista sea una fuerza de transformación, debe evaluarse, corregirse y, poco a poco, demostrar su eficacia en la práctica”, añadió.
En tercer lugar, “el FFP+ sale ganando al reforzar su articulación con las grandes cuestiones globales. Dado que la igualdad no es un objetivo aislado, el FFP+ debe consolidar sus bases y multiplicar sus alianzas con otros marcos internacionales, para encarnar la naturaleza transversal de la diplomacia feminista, que no se limita a un ámbito reivindicativo, sino que impregna el conjunto de las políticas globales”, añadió.
En este sentido, el ministro sugirió poner en marcha un programa de formación conjunta, impulsado por el FFP+, dedicado a la diplomacia feminista y a la aplicación de la Agenda “Mujeres, Paz y Seguridad”, y crear espacios concretos de intercambio y colaboración entre mujeres diplomáticas de todas las regiones, con el fin de reforzar conjuntamente una Agenda global sobre Mujeres, Paz, Desarrollo y Derechos.
Entre las propuestas también se encuentra “fomentar las asociaciones bilaterales y triangulares entre los miembros de la red FFP+, con el fin de permitir el intercambio de buenas prácticas y transformar nuestras convergencias en proyectos sobre el terreno (mediación, clima, igualdad de acceso a las funciones internacionales)”, señaló la ministra antes de concluir que “la diplomacia feminista no es un modelo para exportar, sino una experiencia para compartir”.




