El presidente del Gobierno de Canarias, partidario de la marroquinidad del Sáhara, en visita oficial a la ciudad de Agadir

ALDAR/ Meryem Hafiani
Marruecos se prepara para acoger una importante visita del presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, a la ciudad de Agadir, en un paso que confirma una vez más la fortaleza de la diplomacia marroquí y su capacidad para ganar más apoyos a la propuesta de autonomía bajo soberanía del Reino en sus provincias del sur. Esta visita tiene lugar un año después de que Clavijo expresara su respaldo total a la posición oficial de España, que consideró la iniciativa marroquí de autonomía como la solución más seria y realista al conflicto artificial en torno al Sáhara marroquí.
La visita encierra significados políticos y económicos de gran envergadura, ya que refleja el inicio de una nueva etapa de cooperación directa entre Rabat y Las Palmas, especialmente en lo que respecta a la migración, la seguridad marítima y el desarrollo conjunto en el espacio atlántico. La elección de Agadir como escala de esta visita no es casual, sino que representa un claro mensaje de que Marruecos avanza en convertir a las ciudades del sur en puentes de comunicación y asociación con su entorno regional e internacional.
La nueva postura de Canarias consolida el cambio experimentado en las posiciones europeas respecto al expediente del Sáhara marroquí, donde la iniciativa de autonomía bajo soberanía marroquí recibe un creciente respaldo de socios clave, en un momento en que Rabat sigue aplicando una política de mano tendida para establecer asociaciones basadas en la confianza y en los intereses comunes. De esta manera, Marruecos se perfila como un actor regional capaz de reunir aliados y reforzar su posición como potencia de estabilidad en la región.
La visita de Fernando Clavijo a Agadir constituye un reconocimiento práctico del papel pionero de Marruecos y confirma que el Reino se ha convertido en un socio imprescindible tanto para España como para Canarias en asuntos de migración, seguridad y desarrollo. Asimismo, abre la puerta a proyectos de inversión conjunta que podrían consolidar la presencia de Marruecos como un polo económico tanto en África como en Europa.




