Mensaje claro del Departamento de Estado de EE. UU.: No habrá referéndum, no habrá secesión, el Sáhara es marroquí para siempre

Por ALDAR / Iman Alaoui
A través de una publicación oficial en su cuenta de “X”, el Departamento de Estado estadounidense reafirmó la postura constante de Washington sobre la cuestión del Sáhara marroquí, subrayando que el reconocimiento de la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara, anunciado durante la primera administración del presidente Donald Trump, sigue siendo firme e inquebrantable.
El comunicado estadounidense no se limitó a reiterar la posición política. Fue más allá al enfatizar la promoción de inversiones estadounidenses en todo el territorio marroquí, incluidas las provincias del sur, lo que constituye una señal clara de que Washington considera el Sáhara como parte integral del territorio nacional de Marruecos.
El Departamento de Estado también reafirmó su apoyo claro y sin ambigüedades al plan de autonomía presentado por Marruecos en 2007, considerándolo la única solución realista y creíble para poner fin a este conflicto regional, al tiempo que llamó a reanudar las negociaciones bajo los auspicios de las Naciones Unidas.
Este mensaje estadounidense tiene un gran peso diplomático. Cierra la puerta a los intentos de Argelia y del Polisario de reabrir la opción de un referéndum o la secesión, y confirma que la posición de Estados Unidos ya no está sujeta a revisión o retroceso. Más aún, el uso de un lenguaje directo y contundente como “no referéndum, no secesión” representa un fuerte golpe al discurso oficial argelino, frecuentemente promovido en foros internacionales.
Esta postura también refleja la coherencia de la política estadounidense con la de un número creciente de potencias mundiales, africanas y árabes, que ahora consideran la autonomía bajo soberanía marroquí como el único marco viable para resolver un conflicto que se prolonga desde hace décadas.
En el ámbito económico, el llamado de Washington a sus empresas para invertir en las provincias del sur de Marruecos no es un simple anuncio comercial. Se trata de una medida estratégica que consolida la soberanía marroquí sobre el Sáhara en la práctica, a través de proyectos de desarrollo, infraestructuras y asociaciones internacionales. Esto refuerza la visión de Marruecos de convertir ciudades como El Aaiún y Dajla en importantes centros económicos que conecten Europa, África y América Latina.
Asimismo, refleja el interés de Estados Unidos por apoyar la estabilidad en la región del Magreb y el Sahel, fortaleciendo a Marruecos como un socio estratégico clave, especialmente en energías renovables, seguridad marítima e inversiones transcontinentales.
El último mensaje de Washington no deja lugar a dudas: la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara es un hecho irreversible en la política estadounidense, la autonomía es la única solución, y la inversión en las provincias del sur es la materialización práctica de este reconocimiento. Es una señal clara de que el tema del Sáhara no regresará a debates antiguos y de que la comunidad internacional se está alineando progresivamente con la visión marroquí como la única vía realista y sostenible.




