
ALDAR / Meryem Hafiani
Marruecos se impuso durante la 80ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas como un actor central en la escena internacional, impulsado por la visión esclarecida de Su Majestad el Rey Mohammed VI. El ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, subrayó que el Reino desempeña un papel decisivo y anticipatorio frente a los grandes desafíos mundiales, a través de enfoques concretos en materia de paz, seguridad, desarrollo, migración, cambio climático y lucha contra el terrorismo.
En cuanto a la cuestión del Sáhara marroquí, Bourita recordó que la Iniciativa Real de Autonomía, en el marco de la soberanía y la integridad territorial del Reino, es hoy la única dinámica reconocida a nivel internacional como solución creíble al diferendo regional. La participación de Marruecos en la semana de alto nivel reforzó esta orientación, respaldada por socios internacionales de primer orden, en particular Estados Unidos, que fomenta las inversiones en todo el territorio marroquí, incluidas las provincias del Sur. Una posición interpretada como un reconocimiento económico de la soberanía marroquí. En el mismo sentido, el Reino Unido, Francia y otros países consideran ahora las provincias del Sur como un polo de desarrollo y una puerta de entrada estratégica hacia África.
En el plano africano, el jefe de la diplomacia destacó la iniciativa real destinada a permitir a los países del Sahel acceder al océano Atlántico, una iniciativa que ha pasado a la fase operativa gracias al creciente apoyo internacional. La región del Sahel ya no se percibe como una carga, sino como un espacio lleno de oportunidades. En la misma línea, Nueva York acogió la sexta reunión ministerial de la Iniciativa de África Atlántica, con la programación de futuros encuentros en Mauritania, Camerún y Benín para reforzar la cooperación en el espacio atlántico.
En el plano espiritual, el mensaje real dirigido al Consejo Superior de Ulemas, con motivo del 1500º aniversario del nacimiento del Profeta Mahoma ﷺ, fue ampliamente elogiado y reconocido como una referencia intelectual y espiritual en un evento de alto nivel de la Organización de Cooperación Islámica.
Respecto a Oriente Medio, Marruecos reafirmó las posiciones de principio expresadas por el Soberano en las cumbres árabes e islámicas: rechazo de la gestión de crisis en favor de soluciones duraderas, llamamiento a un alto el fuego, a una ayuda humanitaria urgente al pueblo palestino y apoyo a una paz duradera basada en la solución de dos Estados, conforme a las resoluciones del Consejo de Seguridad y a la Iniciativa de Paz Árabe. Bourita también recordó la importancia que Su Majestad, en calidad de Presidente del Comité Al-Qods, otorga a la ciudad santa y al papel de la Agencia Bayt Mal Al-Qods en la preservación de su identidad y el apoyo a sus habitantes.
Al margen de los trabajos, Marruecos abogó, en un encuentro de alto nivel, por el refuerzo de la integración continental mediante grandes inversiones en infraestructuras, subrayando que África necesita 170.000 millones de dólares para responder a sus ambiciones de desarrollo e integración.
Finalmente, Bourita concluyó su participación en Nueva York con una serie de encuentros bilaterales con responsables de África, América Latina, el Caribe y Europa, inscribiendo así la acción diplomática marroquí en una dinámica de cooperación Sur-Sur y de diversificación de las asociaciones estratégicas del Reino.




